Claro,
esto conlleva muchos riesgos, por ejemplo, nadie ha conocido a un
narcotraficante de 70 o más años jubilado, porque el que se dedica a eso tiene
dos caminos: el cementerio y, si tiene suerte, la cárcel. Sólo hay que revisar
los medios de prensa que a diario nos traen información sobre asesinatos de jóvenes
que quisieron salir de la pobreza, y los atrapan. Murieron ricos, pero a
balazos.
Nosotros,
los que interactuamos en el sector educativo, ofertamos la forma más segura y
honesta de salir de la pobreza, la educación. Siempre hemos sostenido que la
pobreza no debe heredarse. Son muchos los jóvenes que se han superado material y socialmente a
través de las aulas escolares, aunque sus padres permanezcan en condiciones
deplorables.
Es destacable la
expresión del presidente Danilo Medina cuando dice “La educación es el otro
significado de la libertad”. No hay nada más profundo.
Nuestras aulas están
ansiosas de jóvenes dispuestos a ser ricos, más que material, espiritualmente;
que nos permitan variar las escalofriantes estadísticas de nuestra prensa
diaria. Quien está ocupado en un aula, no piensa en otra cosa que no sea su
futuro.
En el caso particular de
nosotros como educadores, hacemos un llamado a niños/as y adolescentes del país
y especialmente de Altamira a estudiar, y solamente estudiar, y de esta forma
superar la maldición de ser pobres en todos los órdenes.
Escrito por: Lic. Eduard Cabrera
Director Liceo Rubén Darío
Especialista
en Gestión de Centro
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